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02- El Estudio de la Patogenesias y Su aplicación en Medicina Veterinaria

Dr. Juan Agustín Gómez
Médico Veterinario

Como seres humanos somos capaces de ejercer la autoobservación, podemos enfocar nuestra atención sobre nosotros, percibir y describir lo que percibimos como sensaciones, sentimientos y aún pensamientos. Esta capacidad, sumada a la posibilidad de transmitir el resultado de estas observaciones mediante el lenguaje, oral o escrito, literal o metafórico, y al hecho de poder relatar el contenido de nuestros ensueños, ilusiones y fantasías, nos transforma en el mejor y más completo animal de experimentación, tal como lo enunciara RHASIS en el siglo IX y lo desarrollara metodológicamente HAHNEMANN hacia fines del XVIII y principios del XIX. Más aún si recordamos que nuestra naturaleza incluye todos los reinos, el mineral, el vegetal y el animal que, sumados a la capacidad de conocer y amar con universalidad, más allá de lo puramente sensorial, hace que en nosotros, los humanos, estén contenidas todas las posibilidades de la vida

Es por esto que las patogenesias representan, especialmente para los veterinarios, una enorme y maravillosa fuente de información y, al mismo tiempo un verdadero desafío intelectual.

La pregunta a formular es: ¿ Existe en las patogenesias material utilizable para tratar a nuestros animales siguiendo la LEY DE LOS SEMEJANTES ?

Y si así fuera : ¿ Existe un método racional que nos permita extraer de allí información utilizable ?

Y además : ¿ Es racionalmente válido taspolar dicha información al conocimiento de la enfermedad animal ?

La homeopatía considera al principio vital inmaterial como componente esencial de todo ser, imposible de ser separado conceptualmente del organismo material. Ese principio vital de los vitalistas, alma aristotélica o fuerza vital hahnemanniana está presente en todo lo que existe, y es el ser humano el portador de su forma más completa y desarrollada ya que en él - el ser humano - están representados todos los reinos: el mineral, el vegetal y el animal, habiéndoseles sumado a su naturaleza las facultades más elevadas capaces de la autoobservación, la atención voluntaria y la disposición a conseguir metas más sutiles que trascienden el mundo de lo exclusivamente sensorial, es decir, material.

Esta persecución de una meta, este propósito existencial, esta búsqueda de un fin último, es el fundamento de la vida y el elemento principal del concepto homeopático de salud, enfermedad y, por ende, de curación, ya que la vida es propósito, la existencia de un propósito significa dinamismo y la homeopatía se ocupa precisamente del dinamismo.

Todos los seres vivos son parte de un organismo mayor en el cual cada uno de los componentes está dispuesto según un orden jerárquico, siendo lo que ocurre en los niveles más bajos un reflejo de lo que sucede en los superiores. Es así que cuanto más conozcamos y mejor comprendamos lo que ocurre en las más altas instancias del sistema, más conoceremos y comprenderemos acerca de lo que sucede en las demás. Así como es arriba es abajo y viceversa.

Decía que en las patogenesias los veterinarios tenemos una maravillosa fuente de información, pero para que esto sea así deberíamos tener claros los objetivos de nuestra acción como homeópatas.

Si, fieles discípulos de Hahnemann, hemos incorporado a nuestro sistema de pensamiento el concepto de que el conocimiento homeopático está instalado en el mundo invisible de lo dinámico - energético - inmaterial; el mundo de las potencias, las intenciones, las tendencias, las disposiciones, las sutilezas y, además, nos hemos entrenado para percibir lo esencial detrás de lo material, entonces estaremos preparados para percibir claramente lo que hay de curativo en los medicamentos, es decir, en cada medicamento en particular, como lo propone el Maestro en el par. 3 de su ORGANON.

Si lográramos esa comprensión estaríamos en condiciones, aplicando la Ley de los Semejantes, de utilizar homeopáticamente ese medicamento adaptándolo por comparación a lo que hemos percibido que hay de indudablemente morboso en el paciente de modo que venga el restablecimiento, sea este paciente un ser humano, un animal o un vegetal.

Y esta es precisamente la clave de la cuestión. Los veterinarios homeópatas, muchas veces no hallamos con facilidad aquellos síntomas característicos que nos ayudan a encontrar el medicamento simillimum del paciente y, con mucha frecuencia, nos encontramos prescribiendo para la patología, como lo hace la alopatía.

A veces los síntomas físicos objetivos, con algún grado de peculiaridad nos están vedados. ¿ Alguien sería capaz de percibir el sudor fétido de los pies de Silicea en un pez?. ¿O el sedimento urinario arenoso y rojizo de Lycopodium en un ave?. ¿O el particular olor de la orina de Nitric. acid. en un caballo?.¿O el clásico dedo pulgar espasmódico de cuprum en una vaca?. ¿O el calor radiante de Belladonna en una tortuga?. Etc., etc., etc.?

No obstante, y sin ninguna duda, la experiencia nos indica que es posible prescribirle Silicea a un pez, Lycopodium a un ave, Nitric. acid. a un caballo...¿En que aspectos de esos pacientes podremos encontrar los signos de lo que debe ser curado en ellos?. Tal vez en la conducta. Tal vez en las particularidades de su comportamiento. Tal vez en una correcta evaluación de las causas y, sobre todo, los objetivos (el propósito) de ese comportamiento, observable en la manera de conducirse de sus sensaciones, sus funciones, sus estructuras. Tal vez en la peculiar manera de enfrentar y resolver las vicisitudes de la vida. Tal vez en su forma personal e individual de relacionarse con todos los componentes de su "mundo exterior".

Entonces es indispensable contar con un método de estudio de las patogenesias que nos permita reconocer a Silicea aunque no tenga pies, a Lycopodium aunque carezca de vejiga urinaria, a Mercurius aunque no transpire, a Sepia aunque permanezca soltera y sin hijos, a Bryonia aunque no se tome el pecho con las manos al toser, a Belladonna aunque no esté febril, delirante y convulsivo o Cactus aunque no podamos detectar la sensación de tener el corazón comprimido por una banda de metal.

Este método debería estar conformado por varios modelos referenciales que nos permitan realizar diferentes agrupamientos de los síntomas patogenésicos comparables luego entre sí.

En el Instituto Kent, bajo la dirección del Dr. Alfonso Masi Elizalde y después de 15 años de investigación y confrontación con diversos puntos de vista, estamos trabajando con varios grupos de América y Europa en un método conformado por los siguientes modelos referenciales:

1) AGRUPACIÓN DE LOS SÍNTOMAS POR TEMAS ANALÓGICOS.
2) AGRUPACIÓN DE LOS TEMAS EN GRANDES TEMAS, TAMBIÉN
ANALÓGICOS.
3) AGRUPACIÓN DE LOS SÍNTOMAS SEGÚN LA DINÁMICA MIASMÁTICA
a) Conjunto de la PSORA SECUNDARIA ( de que manera sufre )
b) Conjuntos de la PSORA TERCIARIA ( de que maneras se defiende )
c) Núcleos de la PSORA PRIMARIA
4) FISIOPATOLOGÍA DE LAS POTENCIAS Y FACULTADES DEL ALMA ALTERADAS POR LA EXPERIMENTACIÓN(según el modelo Aristotélico-Tomista).

Si bien resulta imposible explicar aquí los pormenores de cada uno de los capítulos del método, quiero detenerme un poco en este último.

Este es, tal vez para nosotros, el más claro y accesible de los modelos utilizables para agrupar y clasificar los síntomas patogenésicos dado que, al mismo tiempo, su conocimiento nos permite integrar en un solo sistema a las particularidades de las vidas vegetal, animal y humana, ubicando a cada una de sus potencias en el nivel jerárquico correspondiente de acuerdo con el objetivo o el fin último de su acción.

El estudio de la fisiología de las diversas funciones del principio vital, así como de su fisiopatología expresada en las patogenesias con la amplitud y precisión que sólo un experimentador humano podría describir, nos permite alcanzar una adecuada comprensión del significado de las alteraciones del comportamiento y el para qué de la acción de cualquier ser viviente, siempre, claro está, que tengamos suficiente información respecto de la naturaleza específica de la especie de la cual se trate.

5) ESTUDIO DEL LENGUAJE Y LA SIMBOLOGÍA.
6) HIPÓTESIS FINAL SOBRE EL ORIGEN METAFÍSICO DE LA PSORA EN EL MEDICAMENTO ESTUDIADO.

Este paso representa el mayor acercamiento al conocimiento de lo "nouménico" (según Masi Elizalde) oculto detrás de lo fenoménico, es decir los síntomas. En otras palabras, lo esencialmente curativo, ya que cada uno de los fenómenos es sólo una representación sensible de aquel noúmeno que los une conformando una totalidad coherente.

Ahora bien, ustedes se preguntarán : ¿ Cuál es la utilidad práctica de tanta complicación ?. Algunas de los argumentos ya fueron expresados. Veamos pues un caso concreto.

GAUCHITA es una gata castrada, blanca y negra. El 11 de noviembre de 1994, cuando tenía aproximadamente 12 años de edad, llegó a mi consultorio con un epitelioma espinocelular en el hocico diagnosticado por los colegas de una prestigiosa clínica.

Había sido recogida 11 años atrás mientras amamantaba sobre el techo de una casa, crió a todos sus hijos y luego fue castrada. Convivió ( y convive ) con muchos gatos y, salvo el mal estado de la piel cuando la recogieron - que luego mejoró - y un episodio de rinitis tratado con medicina antroposófica, nunca notaron nada anormal ni llamativo en ella. No se detectaron alteraciones funcionales ni orgánicas salvo la lesión mencionada.

Las dueñas, madre e hija, la describen como la "SUPER MADRE". "Es una de las más viejas y crió a todos los gatos de la casa". "Trató a todos como a hijos y continúa controlando la situación". "Si hay problemas, algún enfrentamiento, ella va y controla y, si es necesario intervenir lo hace, pero nunca con violencia, siempre afectuosa y protectora". "Cuando todos comen ella mira y se asegura de que todos estén comiendo, luego come un poco como indicándoles qué deben hacer, y se va. Cuando todos han terminado de comer, ella come". "Todavía lava a su hijo de 11 años". A veces, cuando la dueña trataba de acariciarla, ella rechazaba las caricias pero luego volvía a buscarlas.

Esta fue toda la información que logré reunir. GAUCHITA recibió una dosis de Lycopodium 200.

Un mes después el epitelioma estaba reducido y, a los 3 meses la nariz estaba normal.

El 27 de febrero de este año (1997), vuelve a mi consultorio con una lesión, de aspecto sospechoso, en el párpado inferior derecho. Había un engrosamiento del borde parpebral con una úlcera de fondo proliferativo en el centro. Últimamente la habían notado temerosa, asustadiza, escapaba ante el menor ruido. Había adelgazado mucho a pesar de mostrar un apetito voraz. Continuaba siendo la "madraza". Lycopodium M.

El 24 de marzo todo seguía mas o menos igual. Lycopodium 10 M.

El 16 de mayo la lesión estaba reducida en un 50% y había una descarga ocular amarillenta. El apetito había disminuido, estaba más gorda y se preocupaba menos por los otros gatos.

Muchas veces podemos prescribir Rhus tox. por la notable mejoría por el movimiento o por el enrojecimiento de la punta de la lengua. Es posible que podamos prescribir Colchicum por las nauseas que provoca el olor de la comida. También Pulsatilla por el carácter suave, dulce, tímido, afectuoso, un poco celoso y la fiebre sin sed acompañada de descargas mucosas amarillo-verdosas. Sepia por la aversión al sexo opuesto y el fastidio por sus hijos. Apis por los edemas, los dolores y los gritos encefálicos. Belladonna, Aconitum y Ferrum phosphoricum por las particularidades de la fiebre.

Pero también es posible prescribir Lycopodium a un paciente que no presenta trastornos urinarios ni digestivos. Su orina no tiene sedimento como polvo de ladrillo. No está sufriendo un cólico renal derecho. Su abdomen no se distiende con un pequeño bocado. No está constipado por constricción espasmódica del ano. No demuestra un apasionado deseo de dulces. Y no se lo describe como un dictador autoritario, a veces violento, que trata de ocultar con su intolerancia a la contradicción el sentimiento de debilidad y minusvalía que, junto con su déficit intelectual, especialmente su memoria débil, componen ese trasfondo "característico" de falta de autoconfianza.

Todos estos aspectos clásicamente descriptos, son representantes de diversos estadios de su dinámica miasmática o de los puntos de menor resistencia de su organismo, pero ninguno verdaderamente esencial e imprescindible, por lo que no nos permiten trasladarlos con seguridad a pacientes no humanos en los cuales, con cierta frecuencia, no son encontrados, en lo físico por las diferencias morfofisiológicas naturales o por la resistencia física individual que le permite instrumentar exitosos mecanismos de adaptación, y en lo conductual por el desarrollo de una egotrofia perfeccionada con la cual ejerce su control de una manera sutil, con condescendencia, paciencia, contención y aparente actitud de servicio.

Un estudio adecuado de la patogenesia nos demuestra que lo que es realmente imprescindible para prescribir Lycopodium es comprender que él pretende ser el PADRE, así con mayúsculas, y en el caso de una hembra también, asumiendo ambos roles, materno y paterno, no por imposición de las circunstancias externas sino por imperio de sus necesidades dinámicas internas, de su dinámica miasmática.

Los aspectos generativos y educativos ( nutritivos, en un nivel vegetativo ) del ejercicio desarmónico de la paternidad, deberían encontrarse manifiestos en el juego dinámico de las variantes del comportamiento, las cuales resultan de la mayor o menor resistencia que el medio le opone, confrontada con su capacidad estratégica y energética de luchar por conseguir sus fines.

Entonces estarán claros el porqué y el para qué de su dictatorialidad, su intolerancia a la contradicción y el significado de la selectividad digestiva y genito-urinaria de su patología, aspectos que no siempre encontraremos manifestados con obviedad.

En el caso de GAUCHITA, podríamos deducir con muy pequeño margen de error que, de no haber sido castrada, hubiese desarrollado, en las últimas etapas de su vida, un tumor de mama o de ovario ( obviamente derecho ).Y, para los curiosos y estudiosos, resulta más que interesante investigar y descubrir la relación simbólica de la nariz con el erotismo, la generación y la virilidad.

En el repertorio SYNTHESIS, del programa RADAR, no encontramos a Lycopodium en el rubro "epitelioma de nariz" pero si en el capítulo GENERALES como "enfermedades cancerosas", "epitelioma", acompañado por otros 57 medicamentos. ¿Cómo elegir el adecuado?.

Les propongo, a mis colegas veterinarios, que dejemos de aceptar dócilmente las opiniones ajenas, abandonemos la pereza y tomemos por asalto al tesoro guardado en los protocolos de experimentación, para que nuestros pacientes puedan beneficiarse con lo que la homeopatía es capaz de darles en sus posibilidades aparentemente más utópicas.

Nota complementaria:
Gauchita murió en paz, con 17 años de edad, sin que ninguna otra patología volviera a producirle molestias de ninguna naturalesza.

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