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El Estudio de la Patogenesias y Su aplicación en Medicina
Veterinaria
Dr.
Juan Agustín Gómez
Médico Veterinario
Como seres humanos somos capaces de ejercer la autoobservación,
podemos enfocar nuestra atención sobre nosotros, percibir
y describir lo que percibimos como sensaciones, sentimientos y aún
pensamientos. Esta capacidad, sumada a la posibilidad de transmitir
el resultado de estas observaciones mediante el lenguaje, oral o
escrito, literal o metafórico, y al hecho de poder relatar
el contenido de nuestros ensueños, ilusiones y fantasías,
nos transforma en el mejor y más completo animal de experimentación,
tal como lo enunciara RHASIS en el siglo IX y lo desarrollara metodológicamente
HAHNEMANN hacia fines del XVIII y principios del XIX. Más
aún si recordamos que nuestra naturaleza incluye todos los
reinos, el mineral, el vegetal y el animal que, sumados a la capacidad
de conocer y amar con universalidad, más allá de lo
puramente sensorial, hace que en nosotros, los humanos, estén
contenidas todas las posibilidades de la vida
Es
por esto que las patogenesias representan, especialmente para los
veterinarios, una enorme y maravillosa fuente de información
y, al mismo tiempo un verdadero desafío intelectual.
La
pregunta a formular es: ¿ Existe en las patogenesias material
utilizable para tratar a nuestros animales siguiendo la LEY DE LOS
SEMEJANTES ?
Y si
así fuera : ¿ Existe un método racional que
nos permita extraer de allí información utilizable
?
Y además
: ¿ Es racionalmente válido taspolar dicha información
al conocimiento de la enfermedad animal ?
La
homeopatía considera al principio vital inmaterial como componente
esencial de todo ser, imposible de ser separado conceptualmente
del organismo material. Ese principio vital de los vitalistas, alma
aristotélica o fuerza vital hahnemanniana está presente
en todo lo que existe, y es el ser humano el portador de su forma
más completa y desarrollada ya que en él - el ser
humano - están representados todos los reinos: el mineral,
el vegetal y el animal, habiéndoseles sumado a su naturaleza
las facultades más elevadas capaces de la autoobservación,
la atención voluntaria y la disposición a conseguir
metas más sutiles que trascienden el mundo de lo exclusivamente
sensorial, es decir, material.
Esta
persecución de una meta, este propósito existencial,
esta búsqueda de un fin último, es el fundamento
de la vida y el elemento principal del concepto homeopático
de salud, enfermedad y, por ende, de curación, ya que la
vida es propósito, la existencia de un propósito significa
dinamismo y la homeopatía se ocupa precisamente del dinamismo.
Todos
los seres vivos son parte de un organismo mayor en el cual cada
uno de los componentes está dispuesto según un orden
jerárquico, siendo lo que ocurre en los niveles más
bajos un reflejo de lo que sucede en los superiores. Es así
que cuanto más conozcamos y mejor comprendamos lo que ocurre
en las más altas instancias del sistema, más conoceremos
y comprenderemos acerca de lo que sucede en las demás. Así
como es arriba es abajo y viceversa.
Decía
que en las patogenesias los veterinarios tenemos una maravillosa
fuente de información, pero para que esto sea así
deberíamos tener claros los objetivos de nuestra acción
como homeópatas.
Si,
fieles discípulos de Hahnemann, hemos incorporado a nuestro
sistema de pensamiento el concepto de que el conocimiento homeopático
está instalado en el mundo invisible de lo dinámico
- energético - inmaterial; el mundo de las potencias, las
intenciones, las tendencias, las disposiciones, las sutilezas y,
además, nos hemos entrenado para percibir lo esencial detrás
de lo material, entonces estaremos preparados para percibir claramente
lo que hay de curativo en los medicamentos, es decir, en cada medicamento
en particular, como lo propone el Maestro en el par. 3 de su ORGANON.
Si
lográramos esa comprensión estaríamos en condiciones,
aplicando la Ley de los Semejantes, de utilizar homeopáticamente
ese medicamento adaptándolo por comparación a lo que
hemos percibido que hay de indudablemente morboso en el paciente
de modo que venga el restablecimiento, sea este paciente un ser
humano, un animal o un vegetal.
Y esta
es precisamente la clave de la cuestión. Los veterinarios
homeópatas, muchas veces no hallamos con facilidad aquellos
síntomas característicos que nos ayudan a encontrar
el medicamento simillimum del paciente y, con mucha frecuencia,
nos encontramos prescribiendo para la patología, como lo
hace la alopatía.
A veces
los síntomas físicos objetivos, con algún grado
de peculiaridad nos están vedados. ¿ Alguien sería
capaz de percibir el sudor fétido de los pies de Silicea
en un pez?. ¿O el sedimento urinario arenoso y rojizo de
Lycopodium en un ave?. ¿O el particular olor de la orina
de Nitric. acid. en un caballo?.¿O el clásico dedo
pulgar espasmódico de cuprum en una vaca?. ¿O el calor
radiante de Belladonna en una tortuga?. Etc., etc., etc.?
No
obstante, y sin ninguna duda, la experiencia nos indica que es posible
prescribirle Silicea a un pez, Lycopodium a un ave, Nitric. acid.
a un caballo...¿En que aspectos de esos pacientes podremos
encontrar los signos de lo que debe ser curado en ellos?. Tal vez
en la conducta. Tal vez en las particularidades de su comportamiento.
Tal vez en una correcta evaluación de las causas y, sobre
todo, los objetivos (el propósito) de ese comportamiento,
observable en la manera de conducirse de sus sensaciones, sus funciones,
sus estructuras. Tal vez en la peculiar manera de enfrentar y resolver
las vicisitudes de la vida. Tal vez en su forma personal e individual
de relacionarse con todos los componentes de su "mundo exterior".
Entonces
es indispensable contar con un método de estudio de las patogenesias
que nos permita reconocer a Silicea aunque no tenga pies, a Lycopodium
aunque carezca de vejiga urinaria, a Mercurius aunque no transpire,
a Sepia aunque permanezca soltera y sin hijos, a Bryonia aunque
no se tome el pecho con las manos al toser, a Belladonna aunque
no esté febril, delirante y convulsivo o Cactus aunque no
podamos detectar la sensación de tener el corazón
comprimido por una banda de metal.
Este
método debería estar conformado por varios modelos
referenciales que nos permitan realizar diferentes agrupamientos
de los síntomas patogenésicos comparables luego entre
sí.
En
el Instituto Kent, bajo la dirección del Dr. Alfonso Masi
Elizalde y después de 15 años de investigación
y confrontación con diversos puntos de vista, estamos trabajando
con varios grupos de América y Europa en un método
conformado por los siguientes modelos referenciales:
1)
AGRUPACIÓN DE LOS SÍNTOMAS POR TEMAS ANALÓGICOS.
2) AGRUPACIÓN DE LOS TEMAS EN GRANDES TEMAS, TAMBIÉN
ANALÓGICOS.
3) AGRUPACIÓN DE LOS SÍNTOMAS SEGÚN LA DINÁMICA
MIASMÁTICA
a)
Conjunto de la PSORA SECUNDARIA ( de que manera sufre )
b) Conjuntos de la PSORA TERCIARIA ( de que maneras se defiende
)
c) Núcleos de la PSORA PRIMARIA
4)
FISIOPATOLOGÍA DE LAS POTENCIAS Y FACULTADES DEL ALMA ALTERADAS
POR LA EXPERIMENTACIÓN(según el modelo Aristotélico-Tomista).
Si
bien resulta imposible explicar aquí los pormenores de cada
uno de los capítulos del método, quiero detenerme
un poco en este último.
Este
es, tal vez para nosotros, el más claro y accesible de los
modelos utilizables para agrupar y clasificar los síntomas
patogenésicos dado que, al mismo tiempo, su conocimiento
nos permite integrar en un solo sistema a las particularidades de
las vidas vegetal, animal y humana, ubicando a cada una de sus potencias
en el nivel jerárquico correspondiente de acuerdo con el
objetivo o el fin último de su acción.
El
estudio de la fisiología de las diversas funciones del principio
vital, así como de su fisiopatología expresada en
las patogenesias con la amplitud y precisión que sólo
un experimentador humano podría describir, nos permite alcanzar
una adecuada comprensión del significado de las alteraciones
del comportamiento y el para qué de la acción de cualquier
ser viviente, siempre, claro está, que tengamos suficiente
información respecto de la naturaleza específica de
la especie de la cual se trate.
5)
ESTUDIO DEL LENGUAJE Y LA SIMBOLOGÍA.
6) HIPÓTESIS FINAL SOBRE EL ORIGEN METAFÍSICO DE LA
PSORA EN EL MEDICAMENTO ESTUDIADO.
Este
paso representa el mayor acercamiento al conocimiento de lo "nouménico"
(según Masi Elizalde) oculto detrás de lo fenoménico,
es decir los síntomas. En otras palabras, lo esencialmente
curativo, ya que cada uno de los fenómenos es sólo
una representación sensible de aquel noúmeno que los
une conformando una totalidad coherente.
Ahora
bien, ustedes se preguntarán : ¿ Cuál es la
utilidad práctica de tanta complicación ?. Algunas
de los argumentos ya fueron expresados. Veamos pues un caso concreto.
GAUCHITA
es una gata castrada, blanca y negra. El 11 de noviembre de 1994,
cuando tenía aproximadamente 12 años de edad, llegó
a mi consultorio con un epitelioma espinocelular en el hocico diagnosticado
por los colegas de una prestigiosa clínica.
Había
sido recogida 11 años atrás mientras amamantaba sobre
el techo de una casa, crió a todos sus hijos y luego fue
castrada. Convivió ( y convive ) con muchos gatos y, salvo
el mal estado de la piel cuando la recogieron - que luego mejoró
- y un episodio de rinitis tratado con medicina antroposófica,
nunca notaron nada anormal ni llamativo en ella. No se detectaron
alteraciones funcionales ni orgánicas salvo la lesión
mencionada.
Las
dueñas, madre e hija, la describen como la "SUPER MADRE".
"Es una de las más viejas y crió a todos los
gatos de la casa". "Trató a todos como a hijos
y continúa controlando la situación". "Si
hay problemas, algún enfrentamiento, ella va y controla y,
si es necesario intervenir lo hace, pero nunca con violencia, siempre
afectuosa y protectora". "Cuando todos comen ella mira
y se asegura de que todos estén comiendo, luego come un poco
como indicándoles qué deben hacer, y se va. Cuando
todos han terminado de comer, ella come". "Todavía
lava a su hijo de 11 años". A veces, cuando la dueña
trataba de acariciarla, ella rechazaba las caricias pero luego volvía
a buscarlas.
Esta
fue toda la información que logré reunir. GAUCHITA
recibió una dosis de Lycopodium 200.
Un
mes después el epitelioma estaba reducido y, a los 3 meses
la nariz estaba normal.
El
27 de febrero de este año (1997), vuelve a mi consultorio
con una lesión, de aspecto sospechoso, en el párpado
inferior derecho. Había un engrosamiento del borde parpebral
con una úlcera de fondo proliferativo en el centro. Últimamente
la habían notado temerosa, asustadiza, escapaba ante el menor
ruido. Había adelgazado mucho a pesar de mostrar un apetito
voraz. Continuaba siendo la "madraza". Lycopodium M.
El
24 de marzo todo seguía mas o menos igual. Lycopodium 10
M.
El
16 de mayo la lesión estaba reducida en un 50% y había
una descarga ocular amarillenta. El apetito había disminuido,
estaba más gorda y se preocupaba menos por los otros gatos.
Muchas
veces podemos prescribir Rhus tox. por la notable mejoría
por el movimiento o por el enrojecimiento de la punta de la lengua.
Es posible que podamos prescribir Colchicum por las nauseas que
provoca el olor de la comida. También Pulsatilla por el carácter
suave, dulce, tímido, afectuoso, un poco celoso y la fiebre
sin sed acompañada de descargas mucosas amarillo-verdosas.
Sepia por la aversión al sexo opuesto y el fastidio por sus
hijos. Apis por los edemas, los dolores y los gritos encefálicos.
Belladonna, Aconitum y Ferrum phosphoricum por las particularidades
de la fiebre.
Pero
también es posible prescribir Lycopodium a un paciente que
no presenta trastornos urinarios ni digestivos. Su orina no tiene
sedimento como polvo de ladrillo. No está sufriendo un cólico
renal derecho. Su abdomen no se distiende con un pequeño
bocado. No está constipado por constricción espasmódica
del ano. No demuestra un apasionado deseo de dulces. Y no se lo
describe como un dictador autoritario, a veces violento, que trata
de ocultar con su intolerancia a la contradicción el sentimiento
de debilidad y minusvalía que, junto con su déficit
intelectual, especialmente su memoria débil, componen ese
trasfondo "característico" de falta de autoconfianza.
Todos
estos aspectos clásicamente descriptos, son representantes
de diversos estadios de su dinámica miasmática o de
los puntos de menor resistencia de su organismo, pero ninguno verdaderamente
esencial e imprescindible, por lo que no nos permiten trasladarlos
con seguridad a pacientes no humanos en los cuales, con cierta frecuencia,
no son encontrados, en lo físico por las diferencias morfofisiológicas
naturales o por la resistencia física individual que le permite
instrumentar exitosos mecanismos de adaptación, y en lo conductual
por el desarrollo de una egotrofia perfeccionada con la cual ejerce
su control de una manera sutil, con condescendencia, paciencia,
contención y aparente actitud de servicio.
Un
estudio adecuado de la patogenesia nos demuestra que lo que es realmente
imprescindible para prescribir Lycopodium es comprender que él
pretende ser el PADRE, así con mayúsculas, y en el
caso de una hembra también, asumiendo ambos roles, materno
y paterno, no por imposición de las circunstancias externas
sino por imperio de sus necesidades dinámicas internas,
de su dinámica miasmática.
Los
aspectos generativos y educativos ( nutritivos, en un nivel vegetativo
) del ejercicio desarmónico de la paternidad, deberían
encontrarse manifiestos en el juego dinámico de las variantes
del comportamiento, las cuales resultan de la mayor o menor resistencia
que el medio le opone, confrontada con su capacidad estratégica
y energética de luchar por conseguir sus fines.
Entonces
estarán claros el porqué y el para qué de su
dictatorialidad, su intolerancia a la contradicción y el
significado de la selectividad digestiva y genito-urinaria de su
patología, aspectos que no siempre encontraremos manifestados
con obviedad.
En
el caso de GAUCHITA, podríamos deducir con muy pequeño
margen de error que, de no haber sido castrada, hubiese desarrollado,
en las últimas etapas de su vida, un tumor de mama o de ovario
( obviamente derecho ).Y, para los curiosos y estudiosos, resulta
más que interesante investigar y descubrir la relación
simbólica de la nariz con el erotismo, la generación
y la virilidad.
En
el repertorio SYNTHESIS, del programa RADAR, no encontramos a Lycopodium
en el rubro "epitelioma de nariz" pero si en el capítulo
GENERALES como "enfermedades cancerosas", "epitelioma",
acompañado por otros 57 medicamentos. ¿Cómo
elegir el adecuado?.
Les
propongo, a mis colegas veterinarios, que dejemos de aceptar dócilmente
las opiniones ajenas, abandonemos la pereza y tomemos por asalto
al tesoro guardado en los protocolos de experimentación,
para que nuestros pacientes puedan beneficiarse con lo que la homeopatía
es capaz de darles en sus posibilidades aparentemente más
utópicas.
Nota
complementaria:
Gauchita
murió en paz, con 17 años de edad, sin que ninguna
otra patología volviera a producirle molestias de ninguna
naturalesza.